¿Te quita más de lo que te da o te de más de lo que te quita?

Lo que te quiero comentar hoy es una estrategia/consejo que aprendí de Carl Newport, escritor de Deep Work.

Es algo tan sencillo que vas a pensar que ya lo sabías. Y lo mismo es verdad y ya lo sabías.

Pero no lo estás aplicando.

Porque si lo estuvieras o estuvieses aplicando, no estarías haciendo cosas que sabes que no te aportan apenas ningún beneficio. Como por ejemplo pasar cientos de horas en redes sociales o viendo una serie detrás de otra.

La estrategia es la siguiente:

Cuando estés dudando entre hacer o no hacer algo. Entre dejar de hacer o mantener algo. Cuando no tienes seguro si algo es realmente bueno para ti.

Solo tienes que preguntarte:

«¿Qué beneficios me está aportando o me puede aportar este hábito?»

Haz una lista. No hace falta que sea escrita. Una lista mental es suficiente. Porque en el fondo tú ya sabes la respuesta. Pero no quieres escucharla porque prefieres seguir haciendo lo que haces.

El caso es que, si ese hábito te está quitando más de lo que te da, deja de hacerlo.

Te pongo un ejemplo personal de cómo yo mismo lo apliqué:

En 2020 me abrí una cuenta de Instagram personal/profesional. Con la intención de hacer marca personal.

Subía de vez en cuando contenido. Ampliaba mis seguidores. Y por supuesto, consumía mucho contenido de otras cuentas.

Pero me «quitaba» mucho tiempo. Muchísimo.

Tanto el crear contenido como el consumirlo.

¿Por qué no la dejaba entonces? ¿Por qué no me eliminaba la cuenta?

Porque también me había aportado cosas buenas: muchas ideas para mis entrenamientos, motivación para momentos de necesidad, contenido para hacer mi propio contenido, personajes con ideas interesantes a los que seguir, etc.

Pero sopesé.

Y, tras leer Deep Work, me dije. Vale, es cierto que me aporta cosas buenas. Pero…

¿Me aporta más cosas buenas o me quita más de lo que me da?

La respuesta fue fácil.

Por cada cosa buena que me aportaba, me había quitado decenas de horas de tiempo.

Por cada idea nueva, mucha concentración perdida.

Por cada personaje/influencer interesante al que seguir, mucho contenido irrelevante y «adictivo».

Así que lo hice.

Desinstalé la aplicación del móvil.

Desinstalé Instagram. Desinstalé Twitter. Desinstalé Facebook. Desinstalé LinkedIn.

Y me quedé solo con YouTube. Porque, a no ser que yo esté obviando algo, el móvil no me permite desinstalarla por ser una app predeterminada del dispositivo.

¿Y qué ocurrió?

Que gané mucho.

Eso es todo por hoy.

Hoy no voy a instarte a suscribirte a mis lista de emails. Hoy solo te comparto este consejo que puede cambiarte la vida. Y te invito a que lo pongas en práctica, porque te ayuda a plantearte lo que estás haciendo en relación con lo que quieres conseguir.

Hacerte esta sencilla pregunta, te obliga a discernir entre lo que te conviene y no te conviene según tus verdaderas prioridades.

Y si por casualidad te quieres suscribir a mi lista de emails, puedes hacerlo aquí mismo.

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