Día y hora

Hola a todos.

Mira. Hoy quiero hacer una reflexión rápida.

Siempre he entrenado a una hora en concreto.

Esa hora ha ido variando a lo largo del tiempo.

Cuanto estudiaba bachillerato era a las ocho u ocho y media de la tarde.

En la universidad, cuando vivía en el colegio mayor, entrenaba a las doce del medio día (tenía las clases por la tarde).

Después me fui a vivir a un piso y las clases eran por la mañana, así que entrenaba por la tarde, sobre las 20:30.

Los que me conocen saben que siempre he sido muy disciplinado. Desde pequeño.

Diría que ese es (o era) mi superpoder. Era algo innato. Parecía que no me costase.

-¿Hay que hacer ésto? Se hace.

Daba igual que estuviera viendo el final de una película super interesante. Sonaba la alarma del móvil. Tocaba estudiar. Me levantaba del sillón y dejaba el final de la peli. «Me la sudaba». Lo primero era lo primero. Había una responsabilidad u obligación que cumplir.

Eso esta bien. Eso es disciplina. La mayoría de la gente carece de ella.

Alomejor te estás preguntando que por qué cojones te cuento todo esto jajaja

Te lo explico.

Con el tiempo me he vuelto más flexible. Menos alemán.

Le dejaba a mi cabeza pensar. Y cuando pensaba, venían las dudas. No pasa nada porque posponga la alarma y termine la peli.

No pasas nada si no entreno hoy a las 12:00.

No pasa nada si digo que sí al plan del finde (en detrimento otros quehaceres).

No pasa nada sí…

Y efectivamente, no pasa nada.

¿O sí?

Pues bueno, sí que pasa. Que se desvirtúa. Te desvirtúas. Me desvirtué. Perdí mi esencia. Mi superpoder.

Me he dado cuenta hoy, y me está pasando especialmente con los entrenamientos.

Entrenar, entreno. Eso por supuesto.

Pero no como prioridad.

No tengo un día ni una hora determinada.

Entreno si me da tiempo. Un día a las 6 de la mañana. Otro durante la jornada laboral. Otro antes de cenar… Otro y otro y otros… no entreno.

Y si no me da tiempo un día, no pasa nada.

Dos días, tampoco.

Tres…

Y así, semana que cumplo, semana que me salto entrenos. Semana que cumplo, semana que entreno dos días. Semana que cumplo… Semana que…

No me quedo cómodo. No me da tiempo a entrenar todo lo que me gustaría.

Porque, como ya he dicho en alguna que otra ocasión, ME GUSTA ENTRENAR. ME ENCANTA ENTRENAR. Lo disfruto enormemente. Lo necesito.

Y todo este tochaco para lo que viene ahora.

¿Quieres ponerte en forma?

¿Quieres perder peso?

¿Quieres ganar músculo?

¿Quieres mejorar tu físico y tu salud y todo lo que ello conlleva?

Necesitas entrenar.

Y tienes reservar en tu calendario los días que vas a entrenar y la hora exacta a la que vas a hacerlo. 

Y tienes que cumplirlo porque es una prioridad.

Igual que darle de comer a tus hijos es un prioridad. Ahora, entrenar también lo es. Y si has dicho, te has dicho a ti mismo que vas a hacerlo, lo haces y punto.

No existe la posibilidad de saltarse el entreno. Se entrena el día y a la hora que se ha planeado.

Se sigue el plan.

Es lo que yo voy a hacer. Voy a recuperar mi disciplina. Y tú, deberías hacer lo mismo. Si la has perdido, recuperarla. Si nunca la tuviste, construirla.

Y todo empieza marcándote un día y una hora.

No lo hagas si no quieres, es tu responsabilidad, no la mía.

Y ya está. Ya he terminado.

Solo eso. Todo eso.

Un saludo y nos leemos.

Y ENTRENA.

PD. Al final no ha sido tan breve como pretendía. Pero espero que te haya servido. Y sí, se podría resumir diciendo «Nene, que tienes que ponerte un día y una hora para entrenar y no saltártela». Pero entonces el mensaje no calaría tan hondo.

Por cierto, nunca lo digo, pero si te cansas de recibir mis emails, justo debajo hay un botón para desuscribirse. No es que yo quiera que lo hagas. Pero no tampoco quiero tener a nadie aquí a disgusto.

PD2. Si no sabes por donde empezar, puedes empezar por aquí. Aquí dentro enseño a lograr tus objetivos a través del entrenamiento.

Hasta el próximo día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio