Lo que aprendí cuando estaba de practicas

Nunca he sido de ir al gimnasio.

Siempre he entrenado en casa o en el “parque de calistenia” –lo entrecomillo porque a pesar de tener en Linares a lo mejor de lo mejor de la calistenia española, hasta hace muy poco no teníamos parque de calistenia y entrenábamos en un parque que los calisténicos se habían apañado ellos mismos– Y también suelo entrenar en la calle o en el campo.

Pero hubo un tiempo que estuve yendo al gimnasio. No porque me apuntase sino porque estaba de prácticas. Estaba estudiando un ciclo formativo de actividades físico-deportivas e hice las prácticas en un gimnasio de al lado de mi casa.

El caso es que durante los 3 meses que duraron las prácticas me dejaban entrenar allí. Así que, casi todos los días hacía eso. Entrenar. Durante una hora más o menos.

Durante esta época aprendí alguna cosa que otra. 

De lo que te quiero hablar hoy es del porqué la mayoría –El 90% diría yo. Aunque me he sacado el dato de la manga– de la gente que entrena en el gimnasio (o en casa, lo mismo me da que me da lo mismo) están muy lejos de tener un cuerpo medianamente fuerte, hablando en términos estéticos. Y casi con toda seguridad, en términos de capacidad también están muy lejos de merecer llamarles fuertes.

Y eso se debe a una de las claves o bases o principios, llámalo como quieras, del entrenamiento. Que hay que cumplir sí o sí, si quieres conseguir resultados.

Si quieres que tu entrenamiento funcione tienes que aplicar este primer principio principal del entrenamiento:

EL PRINCIPIO DEL ESFUERZO. Grado de esfuerzo. Intensidad.

Este principio es fundamental para conseguir resultados.

Para saber si lo estás aplicando es tan fácil como quitarte la camiseta y mirarte al espejo.

Pero hay otras formas más objetivas, científicas y fiables de aplicar este principio, pero eso lo cuento AQUÍ:

    Para cumplir con el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) y entender que tus datos están seguros, debes leer y aceptar la política de privacidad.

    Quizá no estés dispuesto a sufrir lo que hay que sufrir para entrenar como hay que entrenar. Con la intensidad adecuada. Pero entonces no te lamentes de no conseguir el cuerpo que quieres conseguir.

    Para aprender a entrenar, cosa mucho más fácil de lo que te imaginas, es AQUÍ abajo (o AHÍ arriba, donde prefieras), en mi lista de emails. 

    Si prefieres seguir como hasta ahora, sigue así. Para cuando te sientas suficientemente insatisfecho con tu físico yo seguiré estando aquí (justo arriba) para ayudarte.

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