No podemos cambiar el orden de las cosas

“El invierno trae el clima frío; y temblaremos. Vuelve el verano, con su calor; y sudaremos. No podemos cambiar el orden de las cosas. Lo que no se puede reformar, se debe resistir».

Séneca

No podemos cambiar el orden de las cosas… 

No se puede lograr un cambio físico sin antes haber sudado la gota gorda.

Sin haber sacrificado hábitos paupérrimos por otros saludables: descanso, comida y entrenamiento.

Pero déjame decirte una cosa.

Si piensas que solamente comiendo saludable, entrenando bien y durmiendo mejor ya estás cubriendo todo lo necesario para estar sano, quizás te estés equivocando.

Sin una correcta gestión del estrés o sin recibir suficiente luz solar de manera adecuada (y no atiborrándote de horas al sol en pleno verano), entre otros hábitos, no estarás cubriendo cubriendo todos los pilares de la salud.

Por supuesto que estarás haciendo una gran contribución, pero para saborear la salud en su máximo esplendor, es necesario cubrir todos ellos en mayor o menor medida.

Además, te darás cuenta que unos retroalimentan a otros.

Si no le crees, prueba a salir a qué te dé el sol, a pasear exponiéndote al sol en un momento de alto estrés para ti, y dime si no te sientes mil veces mejor.

Por poner un ejemplo entre mil.

Ya hablaré de la exposición al frío. Para mí, un auténtico regenerador a todos los niveles: desde físico hasta emocional.

Sé que no es fácil. Por supuesto que no lo es. Como todas las cosas que merecen la pena. Ninguna es fácil. Pero si es increíblemente satisfactorio.

Si quieres lograr cosas diferentes, un cambio, tienes que estar dispuesto a actuar de manera diferente.

No puedes cambiar, mejorar, haciendo lo mismo de siempre. 

Haciendo lo mismo de siempre, conseguirás los mismos resultados de siempre.

Pruébalo. Inténtalo. Lo peor que puede pasar es que te quedes cómo estabas.

Pero, ¿Y si tu vida cambiara significativamente a mejor? Tu decides si prefieres preguntarte toda tu vida «qué hubiera pasado si…»

En tu mano está.

Yo solo te invito a probarlo. A las malas, siempre puedes dejarlo y seguir cómo estabas.

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