Eran las 7 de la mañana. Tocaba anotar mi entrenamiento de la semana pasada aquí, en mi blog/web. Pero me ha venido a la mente este tema y he sentido la necesidad de escribir sobre él. A ver si despierto conciencia.
En fin, ramalazos de mi yo “Maestro de Educación Física”:
No necesitas a un entrenador personal para ponerte en forma.
No necesitas a un nutricionista para perder peso.
No necesitar a un médico para estar sano.
Tampoco necesitas un gimnasio para entrenar.
Ni una mansión para ser feliz.
Todo es mucho más simple. Mucho más sencillo.
¿En qué momento de la historia nos hemos olvidado de cómo vivir?
Parece mentira que seamos la única especie sobre la tierra que necesitamos que nos digan qué, cuánto y cuándo comer; cómo entrenar, qué hacer con nuestra vida y hasta cómo cagar bien (en sentadilla profunda, por cierto, como el tío de abajo).

¿Por qué? ¿Tan desconectados estamos de nosotros mismos?
Reconéctate. Toma las riendas. Es tu puñetera responsabilidad. No debería ser responsabilidad de nadie más. Ni de Papá Estado, ni del médico, ni del psicólogo, ni del entrenador ni del nutricionista ni de tu novio ni de tu novia ni de nadie más que tú.
No me malinterpretes. No es que no necesitemos estas profesiones. Lo que no necesitamos es depender de ellas. Acudir a estos profesionales debería ser la excepción y no la regla. Solo para casos concretos y puntuales.
Pero para lo básico, para lo básico no deberías necesitar a ninguno de ellos. Y lo básico es lo que te va a dar el 90% de los resultados.
Comer bien, dormir mejor, entrenar, gestionar el estrés y mantener hábitos saludables que nos alejen de la enfermedad y el malestar físico y emocional. Todo esto es gratis (menos comer, porque hay que comprar la comida) y, en el fondo, ya sabes cómo hacerlo.
Pero por algún motivo, no quieres hacerlo o no lo haces pero dices que sí quieres.
Dices que quieres perder peso, ponerte en forma, ganar algo de músculo, comer mejor.
Dices que estás cansado, agobiado, estresado.
Dices que te preocupa tu salud y que quieres mejorarla.
Pero sigues repitiendo los mismos hábitos día tras día. Sin hacer nada al respecto.
“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.
Esta frase se le atribuye a Einstein. No sé si la dijo realmente él, pero lo que sí que es cierto es que no puedes pretender cambiar tu vida a mejor si sigues haciendo lo mismo todos los días. ¿Cómo narices vas a [perder peso, ponerte en forma, desestresarse, empezar a correr, mejorar tu salud, etc.] si no cambias los hábitos que te están dando los mismos resultados día tras día?
Releyendo esta entrada parece que te estoy sermoneando. Ni mucho menos. Solo estoy intentando despertarte. Hacerte entrar en razón para que des el paso. Con un paso es más que suficiente. Ya darás el siguiente y el siguiente y el siguiente. Todo a su debido tiempo.
Si de verdad no sabes por dónde empezar, tu primer paso puede ser suscribirte a mi lista de emails, que te hablaré de cómo puedes mejorar tu salud de forma sencilla. Porque esa es la única forma que hay para conseguirlo:
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Un saludo y nos leemos por ahí.