Si no supiera lo que sé.

Si no hubiera estudiado Educación física. Si no me entusiasmara o entusiasmase el entrenamiento y la salud. Si no conociera la medicina integrativa. Si no conociera cómo funciona el cuerpo humano. Si obviara cómo afectan el sedentarismo y la alimentación paupérrima que consume la mayoría de la población a la salud.

Si las principales enfermedades metabólicas, cardiovasculares, renales y crónicas en general no fueran causadas eminentemente por nuestro hábitos.

Quizá también celebraría –como aquel joven al que leía el otro día en LinkedIn– que me contratara un renombrado laboratorio farmacéutico. “Feliz de poder ayudar a tanta gente que sufre de enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas”, rezaba el muchacho.

Pero déjame decirte que, en la mayoría de los casos, la mayoría de esas enfermedades te las has buscado tú solo. Y que en muchísimos casos, sino la mayoría, tú mismo puedes curarlas. Sin depender de por vida de medicamentos, médicos y farmacias.

Pero eso conlleva cambios. Cambiar tus hábitos: 

  • Levantar el culo del sofá, dejar de comer comida rápida y hacer aquello para lo que has sido creado (Que no es comer, beber y fumar).
  • Olvidarte de salir cada fin de semana a partirte el pecho a base de comida y bebida.
  • Acostarte algo más temprano para dormir mejor. Entrenar un ratito al día a una intensidad elevada. Comer más rico. Y moverte mucho más. 

Todo eso, entre otros tantos hábitos mil veces más satisfactorios que los que te están haciendo enfermar.

En fin, solo pretendo concienciarte de que el principal responsable de tu salud eres tú mismo. Cuidarte es tu responsabilidad. Igual que cuidar a tus hijos, tu pareja, tus padres o a tu perro es también tu responsabilidad.

Pero la responsabilidad para con nosotros mismos parece que la tenemos olvidada.

Empezar es lo difícil. Una vez que has aguantado lo suficiente como para saborear los beneficios, mantenerlo es mucho más fácil.

Si quieres empezar por algún lado, empieza entrenando. 

Y te adelanto desde ya que no necesitas entrenar una hora al día 5 días a la semana. Ni por asomo.

Pero no quiero extenderme más por ahora.

Si ésto que te cuento, ha llamado tu atención, entonces te recomiendo suscribirte a mi lista de emails.

Ahí profundizo mucho más sobre todos estos temas para que no dependas de un entrenador personal, ni de un nutricionista ni del gimnasio. Para mantener a los médicos lo más lejos posible de ti. Para que pierdas los complejos por tu físico y disfrutes en la playa, la piscina y en cualquier lado.

En definitiva, para sentirte más satisfecho contigo mismo.

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