Para los que no sepan qué es un podómetro, es un dispositivo de pequeño tamaño que cuenta los pasos que das a lo largo del día. Algunos también estiman la distancia recorrida y las calorías gastadas.
Pero lo que más me interesa a mí es el número total de pasos que doy cada día.
Llevaba tiempo detrás de comprar uno y el otro día por fin lo hice. En Decathlon, por 6,99€.
Es éste:

¿Por qué me he comprado un podómetro?
Si eres sedentario no estás sano.
Entrenar una hora al día o una hora y media no significa que estés sano, ni que tengas un estilo de vida activo.
Si la mayor parte del día la pasas sentado o parado en una misma posición durante horas, siento decirte que eres sedentario.
Es más, yo mismo, que estoy bastante concienciado con el tema de la salud, el movimiento y el entrenamiento, me considero sedentario. Pues, a pesar de pasear al menos un par de veces al día con mi perro y entrenar en torno a una hora al día, paso 8 horas sentado delante de un ordenador, trabajando. Más un par de horas más en varios proyectos personales. Éste mismo entre otros.
De ahí que haya decidido comprarme un podómetro.
Al igual que con el diario de entrenamiento, son varias las razones.
1. Ser consciente de cuántos pasos doy al día.
Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.
Lord Kevlin
Si no conozco cuantos pasos estoy dando de media diariamente, no dispongo de un punto de referencia para mejorarlos o aumentarlos.
2. Moverme más.
Se suele recomendar dar unos diez mil pasos diarios.
No es tan fácil. Ni tan difícil. Pero no es fácil si no te lo propones de verdad.
Como decía antes, entrenar una hora al día no es suficiente.
Las consecuencias de pasar horas y horas seguidas sentados son devastadoras.
Lo ideal es «romper» esos largos periodos que pasamos sentados trabajando o realizando cualquier otra actividad que no implique estar en movimiento. ¿Cómo? Haciendo cualquier actividad que implique movimiento: levantarnos y caminar, hacer unas sentadillas o unas flexiones, colgarnos de una barra de dominadas, estirar un poco… Lo que sea, pero movernos.
Cuanta más diversidad de movimientos realicemos, mejor.
Llevar una cuenta de los pasos diarios que estoy dando me ayuda a dar unos cuantos pasos más.
Quizás no llegue a dar los diez mil pasos, pero seguro que doy más de los que habría dado si no hubiera llevado la cuenta.
3. Comparar los pasos diarios
Comparar los pasos que doy diariamente me motiva a igualar la media diaria.
A las personas suelen motivarnos los retos. Si el reto es plausible, más todavía.
Por eso, saber cuantos pasos solemos dar al día puede ser un estimulo interesante para que decidamos, como mínimo, igualarlos.
4. Motivación
Y por último, pero no menos importante, porque:
La mejora motiva.
La acción produce resultados. Los resultado motivan. La motivación nos hace seguir actuando.
Resulta motivante ver como, poco a poco, vas superando los pasos diarios. De hecho, incluso si un día das un número total de pasos considerablemente inferior a los que estás acostumbrado, ese día, te acuestas con el «pellizco» de no haberte movido más.
Al principio quizás no te apetezca. En ese caso, sigue el consejo Fitness Revolucionario: